• Liz Amador

El mejor regalo para tu hijo(a) en este mes de los niños


Es habitual que este mes de los niños, padres, abuelos y familia en general busque obsequiar a sus pequeños algo que les ponga contentos. Al respecto estoy en desacuerdo con las personas que piensan que esta festividad es sólo comercia, principalmente porque el origen de ella es la comprensión de que nuestros niños requieren protección, tienen derechos y merecen ser felices. Hace más de 50 años que se impulsó la primera Declaración de los Derechos del Niño, y este evento ha marcado un largo camino de avance, a veces más lento de lo que se espera, respecto del bienestar de los más pequeños.


Regreso entonces la primera idea, lo acostumbrado es el regalo, lo cual es parte de un comportamiento ritual de larga data, sin embargo, la problemática se genera cuando un adulto desea regalar algo que está fuera de su alcance. Con esto quiero decir que la dificultad no es la festividad, sino el razonamiento del adulto, más no me quiero detener en este punto, pues el objetivo de este artículo tiene relación con lo que no debemos olvidar o aprender cuando tenemos niños a nuestro cargo, lo que hará de ellos niños felices, seguros de sí mismos y con deseos de vivir:


1. Educa a tus hijos respecto del mundo emocional: muchos padres y madres se estresan o fastidian porque su hijo no regula bien sus emociones, tienen pataletas, se frustran y/o lloran mucho, no obstante, al preguntarles si le han enseñado al niño qué es lo que siente, cómo se llama esa emoción, y qué debe hacer para regularse, ellos responden que no. Es sencillo, los niños no nacen sabiendo, ellos aprenden de quienes los cuidan. Háblale de cada emoción, respira con tu hijo(a), enséñale a cambiar el foco de atención. Cuando tú estés molesto(a) regúlate también, no grites, no evidencies estar superado(a) por la emoción, pues los pequeños aprenden por observación, y no vale un padre o una madre diciendo a gritos al hijo que se calme.


2. Sé cuidadoso con los castigos que aplicas, que prime el respeto, y si te equivocas, aprende que debes dar más que una disculpa: hay ocasiones en que el agotamiento o estrés de los padres termina en un comportamiento inadecuado con los hijos, irascible, poco tolerante. En este punto es importante que el criterio prime, que el castigo sea consistente con el error (no mayor, ni menor):


a. No es sano que tu hijo tema que sepas que cometió un error, equivocarse es humano, ¿o no?, esa frase es usada por muchos adultos cuando cometen un error, ¿acaso no aplica para los niños?. Su crecimiento y capacidad de reflexión aumentará en la medida que sepa que puede contar contigo para que le enseñes cómo ser mejor, y no con miedo a tus castigos.


b. A partir de los 5 o 6 años de edad, los niños ya pueden comprender de mejor manera las explicaciones, aprovecha esta oportunidad para que tus castigos sean más bien enseñanzas, no muestras de poder absurdas. Por ejemplo: si el mal comportamiento tiene que ver con molestar a otros niños, habla con los papás del niño molestado e invítalos a que se reúnan todos y busquen cosas en común entre esos niños. Antes conversa con tu hijo, muéstrale videos educativos que desarrollen su empatía (en la web hay muchos), cuéntale historias tuyas (reales o inventadas) en las que él vea que es importante respetar a otros. Y puedes decirle que su aporte a mejorar la situación debe ser el compartir sus juguetes una tarde con este nuevo amigo. No hables de castigo porque sigues connotando negativamente el compartir y respetar.


c. Si te equivocaste, si fuiste desagradable con tu hijo y luego te arrepentiste, recuerda que le robaste una porción de autoestima en ese momento, y que un simple "disculpa" no logra devolverle lo perdido, por lo tanto, planifica qué harás para que tu hijo sienta que le has compensado emocionalmente. Para comprender mejor este punto te recomiendo el siguiente video:




3. Y por último, prefiere otorgarle a tus hijos más experiencias gratas que cosas materiales, pues esta comprobado que nuestra memoria guarda de mejor forma los recuerdos que están llenos de emociones, que aquellos que no tuvieron una alta intensidad. Normalmente los obsequios materiales alegran por un momento, pero después se convierten en estímulos habituales, en cambio el recuerdo de un buen momento se puede quedar en la memoria por muchos años, y cada vez que la traemos a la consciencia nuevamente emociona.


Si logras incorporar estos tres tips de crianza positiva ya verás como se fortalecerá el vínculo con tu hijo y como harás de él (ella) una persona con un alto nivel de bienestar, resiliencia e inteligencia emocional. Y como gran premio, podrás sentirte más tranquilo(a) cuando el pequeño(a) ya sea adolescente, realmente confíe en ti y viva esta etapa sanamente***


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