• Liz Amador

Cómo seguir adelante sin ti... el duelo por fallecimiento.

“La pérdida nos recuerda los momentos y personas más importantes, nos hace cuestionar nuestras acciones y sentimientos, y nos obliga a replantear nuestra vida”



El duelo es un proceso afectivo que se presenta para procesar la pérdida de algo, de una persona, de un trabajo, de un proyecto de vida, entre otras opciones.

El duelo se acompaña fuertemente de tristeza, emoción que inhibe el metabolismo y nos obliga a descansar, a repensar cómo seguir la vida sin aquello que hemos perdido.


En el caso del duelo por el fallecimiento de una persona querida es un terremoto en nuestro mundo emocional y una prueba a nuestra capacidad resiliente, de seguir adelante. No sólo dejamos de relacionarnos con esa persona, sino que desaparece toda posibilidad de volver a hacerlo físicamente más adelante, al menos en esta tierra. Esto hace que se deba componer el mundo interno del doliente (quien vive el duelo), su concepto de vida, de muerte, de presente. Como resultado del estado emotivo, aparece la introspección, y una necesidad de re-definirnos. Cuestionamos nuestras decisiones, cuestionamos la forma en que estamos haciendo “las cosas” en nuestra vida y necesitamos cambios. Al finalizar este proceso, sin lugar a dudas, habremos cambiado.


¿Cómo podemos afrontar esta tremenda y dolorosa adversidad de forma sana?, aquí te dejo algunas recomendaciones que aportarán un granito de arena a tu recuperación:


1. Sin duda necesitaremos del cariño de aquellas personas significativas y queridas, busca acompañarte de ellas sobre todo en las fechas más complejas;

2. Contacta con tu espiritualidad, lleva a cabo algún ritual que acompañe tu proceso, recuerda que la esencia del ritual es el símbolo, ese símbolo que te recuerda lo más bello de la persona ausente, su estilo de vida y sus valores. Eses símbolo será tu compañía cuando lo necesites, y tu fuente de fortaleza en algunos casos;

3. Recuerda que tú eres un ser completo por ti mismo, es decir, la partida de otro, ya sea por fallecimiento o separación, no se lleva una parte de ti, pues tú continúas siendo esa persona maravillosa capaz de reinventarse, y por cierto, capaz de reconstruirse nuevamente, así ahora no lo creas.

4. Date espacios para desahogarte, no trates de guardarlo todo, pues las emociones también destruyen si no las dejas salir.

5. Que aprenderemos una serie de lecciones, que lloraremos con mucha pena y volveremos a empezar.


“No debemos olvidar que a pesar de lo difícil que es, lograremos apaciguar el dolor y recuperaremos nuestra paz interior. Que el lazo sólo cambia su curso, de horizontal a vertical. Que esta es una metamorfosis del alma, que sin duda nos acerca más a Dios”¨

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